En esta entrada me dispongo a comentar que hemos realizado a lo largo de la asignatura dos tutorías y además añadir aquellos avances que hemos realizado en el trabajo.
En primer lugar en cuanto a las tutorías pienso que hemos tenido pocas, pero lo cierto es que tampoco hemos necesitado más una vez que el profesor de la asignatura nos encauzo el trabajo.
En cuanto a nuestro avances sobre el trabajo de “Salud mental: anorexia y bulimia”, hemos quedado durante el mes pasado varias veces por semana para ir dando forma a un trabajo que a medida que avanza atrae más. Y digo esto porque verdaderamente percibo un rico campo donde el educador social podría actuar, pero donde no existe un fundamentado reconocimiento que limita su intervención en muchas áreas de trabajo.
Lo cierto es que en la medida que me estoy volcando en el trabajo me quedo sin ideas que comentar aquí y que no se repitan, es decir, que no sabría que añadir verdaderamente en estas entradas de diario de grupo por la sencilla razón de que toda la información recogida y las sensaciones que esto teniendo están quedando plasmadas en gran mayoría en el trabajo, lo que limita que ponga el mismo contenido aquí por sonar repetitivo una vez que se acabe de elaborar el trabajo.
Por otra parte, hemos realizado la entrevista con la psicóloga del gabinete ALPHA. Entrevista que hemos perseguido arduamente a lo largo del trabajo y cuyo esfuerzo ha sido recompensada con una cantidad de información. Por tanto, doy las gracias por haber tenido esta oportunidad, pues verdaderamente ha roto el velo que cubría mis ojos ante las verdaderas intervenciones que se realizan. En ella hemos visto que la realidad de todo es una atención incompleta e inadecuada donde solo se interviene para recuperar el peso de los casos de trastorno alimenticios, pero donde no se trata los factores sociales y psicológicos que son iguales de importantes para la recuperación.
Por tanto, la entrevista se realizo con tranquilidad y normalidad durante un total de media hora, pero lo sorprendente fueron los datos adquiridos por nosotros, datos que no solo sorprendían sino que aterrorizaban, ya que se visionaba un tratamiento poco eficaz.
Por otro lado, he podido percibir que las personas con trastornos alimenticios no se curan cuando verdaderamente se exponen a la comida y lo hacen con control, sino que es un problema que acarrean en sus espaldas durante toda su vida y donde deberán luchar por mucho que les cueste, pues esta en juego su propia vida.
Además me he dado cuenta de que los recursos y intervenciones estipulados en los planes integrales de salud mental no se corresponden con el verdaderamente realizado. Visualizando un escasez no solo de recursos materiales, sino personales o profesionales en los campos de rehabilitación. Y aunque existan asociaciones que traten estos problemas, no son accesibles para todos por su carácter privado. Por tanto, el tratamiento realizado en el sistema público solo se da cuando las personas se encuentras en una avanzada y grave situación de la enfermedad, siendo los medios dispuestos insuficientes además para su atención y rehabilitación. Medios insuficientes porque solo se dispone de tratamiento farmacológico y de control de ingesta para la recuperación de grasa corporal, que aunque sea crucial no es suficiente si no es acompañado de otros tratamiento. Además me parece triste ver como una vez que recuperan este peso normalizado son dados de altas sin la información necesaria o la derivación correspondiente a otros centros donde puedan acceder a intervenciones psicológicas y sociales que son tan importantes.
Psicológicas por los problemas que acarrea mentalmente en los conflictos internos, que son causa y consecuencia de problemas más profundos. Problemas que dieron lugar a una autoestima baja que ocasiono la patología en parte. En cuanto a lo social, incidir en la importancia de la familia, campo donde existe la luz esperanzadora para el educador social. Pienso que la familia es un factor incidente para tratar, no solo los problemas de emoción expresada que causan la recaída, sino que es necesaria para el acompañamiento del tratamiento. Por tanto, vislumbro a la familia como un factor necesario para la rehabilitación del paciente.
Por último, en el análisis que se realizo de los planes, pude observar las figuras reconocidas como profesionales de este campo. Figuras donde se encuentra el trabajador social, el psicólogo o el psiquiatra, pero lo sorprendente es que la función del educador social, el cual no esta reconocida, es realizada por otros profesionales, poco capacitados para realizar este trabajo, como son los auxiliares de enfermería.
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