jueves, 3 de junio de 2010

Ocaso Capitulo VII. Desadaptación y participación.

Si algo caracteriza el tipo de sociedad que nos ha tocado vivir es, sin duda, su carácter cambiante y la incertidumbre que ello genera. En este contexto de cambio social, las personas se enfrentan a demandas indeterminadas y a veces contradictorias, y deben de ser capaces de aprender e innovar. Debemos de estar preparados para responder a este nuevo siglo XXI, siglo lleno de incertidumbres y obstáculos que conlleva promover una participación masiva de cada ciudadano inmerso en la sociedad.

Por tanto si queremos vivir en una verdadera democracia debemos de encausar nuestras acciones hacia la participación social, puesto que esto forma parte de la propia naturaleza del pensamiento humano. Simple idea que tiene su origen en que como sujetos activos debemos de participar en todos los procesos en los que nos vemos inmersos y que afectan nuestras vidas y de las personas que nos rodean. Por tanto tenemos que tomar decisiones sobre todos los ámbitos que nos rodean, pues la democracia y la participación son concepto fundamentalmente inseparables, ya que el planteamiento de uno lleva consigo la garantía del otro. Así pues debemos de garantizar la participación de aquellas personas que se vean afectas por las decisiones del gobierno democrático, haciéndoles participes dentro de las estructuras, mecanismos y actos que rodean al proceso de participación en la toma de decisiones, en la propia gestión y orientación de las acciones.

“Pues la sabiduría es de todos pero la virtud solo de unos pocos” (Marco Velasco, 2010). “La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo” (David Starr, 1931), por tanto vengo a referirme que todos conocemos donde esta la vía de la solución, por la propia participación, pero a la hora de la verdad nos aterra comprometernos a realizar todo aquello que anhelamos.

Son muchas las personas que se plantean cómo poder intervenir en la realidad educativa, con el objetivo de transformarla y mejorarla. Pero ¿cuáles son las clases para que sea posible? El punto de partida de este proceso es fijar el contexto desde el que se parte, pues solo atendiendo a este punto se podrá verdaderamente conseguir una mejora de la globalidad de la sociedad.

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