El 5 de mayo de 2010 hice un gran esfuerzo por asistir a la conferencia sobre educación y trabajo social dentro de centros penitenciarios. Esfuerzo que sin duda fue recompensado por disfrutar de la buena intervención y la calidad del trabajo desempeñado. En concreto nos hablaron del centro de Alhaurin de la torre (Malaga). Nos hablaron de asuntos muy importantes, algunos de ellos que me hubieran gustado apreciar mejor, pero sin duda los motivos externos de mi ámbito laboral, aspectos que tuve que dejar a un lado para asistir a la conferencia, pero que no me dejaron apreciar con la mejor lucidez dicha conferencia.
Sin embargo son muchos los aspectos que me interesaron y me maravillaron por ser un nuevo campo que se habré en mi futuro y que me interesa. Este hecho es el mas interesante, pues a lo largo de mi vida académica en esta carrera no encontré muchos ámbitos que me interesaran pero sin duda este si me atrae bastante para dedicarme, aunque como pude percibir conlleva muchas frustraciones, pero yo me pregunto ¿Qué no lo causa?
Pues bien, empezando a comentar dicho centro, expondría que es una institución con 3 grados. Estos 3 grados están divididos en terroristas y desadaptados, un segundo modulo de penados y un tercer modulo de libertad condicional. Sobre él se nos comenta que entrar impresiona muchísimo y asusta como experiencia personal y 1º contacto y supongo que es por ser como un mundo aparte que siempre ha estado hay pero que nadie se pregunta como será. Esta visión es propia y la sacó del simple hecho de su impresión de impresión, ya que la cárcel y su carácter cerrado, hace que sea una institución que causa mucho respeto.
Dicho centro fomenta la resanción laboral con la ayuda de proyectos como los de la Caixa, pero sin duda estas medidas son temporales lo que da una falta sensación de inserción, pues lo cierto es que su inserción es temporal y cuando acaba ese periodo es abandonado a su suerte. Suerte que con antecedentes penales no suele ser muy fructífera.
Dicho centro cuenta con 2082 internos, de las cuales 121 son mujeres, todas ellos divididos e 5 módulos, entre los que destaca el modulo preventivo, el de penados y el de menores. Para ellos existen 10 trabajadores sociales, un coordinador y 16 educadores sociales. Pero lo resultantemente negativo y llamativo resulta el hecho de que cada trabajador social tiene un modulo y cada educador social se encarga de 140 internos, lo que resulta negativo, pues son muchos internos para cada profesional y aunque su acceso sea por oposiciones la dificultad existe en la falta de recursos, pero no en la falta de reconocimiento como en otros ámbitos.
Por lo que se refiere al recorrido de los internos para su acceso se realiza de la forma siguiente. En primer lugar pasan por un reconocimiento por parte de los médicos, en el caso de enfermedad es aislado y en el caso de ser drogodependientes son trasladados a comunidades terapéuticas. En segundo lugar pasan por una entrevista con el psicólogo y en tercer lugar pasan una entrevista con el educador social quien decide el modulo al que va y con el trabajador social que rellena la ficha.
Pero en síntesis puedo concretar las funciones de los profesionales que nos influyen para nuestra carrera de la siguiente forma:
• Trabajador: entrevistas, tramitación, orientación, trabajos burocráticos sobre los recursos, facilitación de información y contacto con familias.
• Educador social: presenta un trato más directo con entrevistas, observaciones directas a los internos, orientaciones, trabajo sobre el itinerario, dinamización y clasificación.
Ambos profesionales se encuentran con el problema del desconocimiento del interno, con la falta de espacios, la falta de motivación de los internos, inestabilidad de los grupos, bajo nivel educativo y cultural con que no se trabaja ni la familia ni el entorno, la reinserción ficticia como comentaba con anterioridad y con la desvaloración de los educadores sociales. Este último aspecto contradice lo que decía anteriormente sobre el reconocimiento, pero puedo explicarme. Lo cierto es aunque están reconocidos son desvalorizados por otros profesionales que están ocupando su lugar legitimo y que se sienten amenazados. Pero a pesar de estos problemas lo cierto es que ambos coinciden con la visión positiva de la gratificación de su trabajo.
En definitiva los propios educadores no ven las verdaderas posibilidades ni creen en los internos, pero según mi punto de vista eso es así porque no son educadores sociales. Estos son historiadores, abogados… profesionales que ocupan nuestro lugar y que hacen un curso para ser considerados como educadores, cuando verdaderamente no pueden hacer esa función eficazmente. El problema radica como en la metáfora de la educación, donde todo el mundo cree conocerla y se atreven a hablar de ello, pero lo cierto es que no es así y esta es la causa del intrusismo de otros profesionales. Es necesario un reconociendo de la profesión, definir nuestro rol, reivindicarnos como profesionales y un formación especifica si creemos en nuestro futuro como educadores sociales en el ámbito penitenciario.
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