martes, 27 de abril de 2010

Sesión del 27 de abril. Personas con Síndrome de Down.


Hoy, día 27 de abril nuestros compañeros Manuel y María Jesús han expuesto tratando el tema de personas con Síndrome de Down. Verdaderamente no es un tema nuevo para mí, pues en oportunidades anteriores tuve la oportunidad de adentrarme en esa realidad con trabajos anteriores.

Puedo decir que es un tema muy interesante y donde vale la pena investigar por uno mismo para sacar sus propias conclusiones, sin embargo mi tarea me dicta compartir con todos mis propias conclusiones, aunque como ya digo vale la pena adentrarse uno mismo para sacar unas ricas y propias conclusiones sobre el mundo que comparten todas las personas con Síndrome de Down y todas las personas que les rodean.

Por una parte veo que en verdad las personas creemos conocer este síndrome, pero nos enfrentamos a la realidad de que estas personas que aseguran conocerla solo conocen síntomas faciales y del lenguaje que los caracteriza pero donde no existe un conocimiento profundo sobre la verdadera realidad que esto entraña. Hablan de que son iguales que nosotros pero con ciertas dificultades y aunque doloroso es la realidad que tenemos que aceptar si pretendemos darles las mismas oportunidades que a los demás. Retraso mental, una serie de características físicas, patologías… son algunos de los aspectos que pueden acercarnos al significado del Síndrome de DOWN, pero no debemos conformarnos con quedarnos hay, pues después de escuchar todo lo de hoy, como personas que son debemos de empezar a investigar sus inquietudes, sus metas, sus deseos… aspectos que sin duda están siendo olvidado ante una consideración descortés de los demás. Solo así, pretendiendo conocer en profundidad estos aspectos y aunque resulte más difícil podremos conseguir la integración, pero no la que los demás deseamos sino la que ellos como seres humanos anhelan. Pero como ya digo es una opinión humilde propia que ha sido olvidada por los compañeros y que sería importante empezar a tener en cuenta si queremos dejar de hablar de sus dificultades para empezar a hablar de las potencialidades que si poseen.

Altos índices de analfabetismo, bajos índices de estudios secundarios y aislamiento social son características destacadas por los compañeros, pero en mi opinión no podemos obviar dos hechos íntimamente relacionados con estos aspectos. En primer lugar pienso que las políticas de empleo andan muy equivocadas por el simple hecho de que se les está condenando a trabajos, es decir, que se les agrupa en trabajos donde se sufre un aislamiento social, cuando precisamente se intenta o persigue todo los contrario con estas políticas. En segundo lugar, los educadores sociales tienen un lugar, aunque escueto, en los servicios especializados y en niveles primarios no existen o se limitan a la concienciación. Pues bien, no podemos pretender que se integren si dependen de servicios especializados descoordinados donde no hay un seguimiento y coordinación por parte de los organismos públicos, es decir, limitar su marco a los servicios especializados no hace otra cosa que cerrar su puertas ante la nuevas oportunidad, ya que la mejor solución depende de que todos los ámbitos vayan a la misma vez persiguiendo el objetivo, desde las instituciones educativas hasta los diferentes niveles de los servicios sociales pasando por la propia familia.

Y es en esta última institución, la familia, donde quiero incidir con cierta idea. Las personas con Síndrome de Down deben de ser respetadas y tal respeto también forma parte de la idea de olvidar la vieja concepción de la sobreprotección por parte de los padres. Cierto es que necesitan afecto, pero al mismo tiempo necesitan crecer como personas y es necesario que ese excesivo paternalismo desaparezca para dejar de tratarlos como niños y empezar ha tratarlos como personas, ya que de lo contrario estamos limitando su crecimiento e incidiendo en la aparición de dificultades que nacen de un protección excesiva. Por tanto debemos de abrir nuevas vías que nos conduzcan a darles una educación adecuada a la nueva era en la que vivimos. Y esta idea me interesa expresarla, pues me decanto por la idea de que existe una necesidad manifiesta y no expuesta hoy sobre adaptar la educación que reciben a las nuevas necesidades que nacen con la actual era informática. Por tanto la institución de la familia, teniendo en cuenta su importancia como papel fundamental en el desarrollo de sus hijos deberá hacer que todo ello sea posible, educando por tanto a unos, los niños con Síndrome de Down como formando a los otros, los padres, para que sean los posibilitadores de esa formación y motivación hacia sus hijos.

Atención temprana, habilidades sociales, alimentación y salud son algunos de los ejemplos o aspecto importantes para estas personas y son campos indiscutibles para los educadores sociales. Pero lo curioso es que no ocupamos estos campos que nacen precisamente de nuestra orientación como educadores. Aspecto que resulta aun más curioso si observamos que no existen recursos y medios para apoyar a estas familias. Por tanto no vasta con tratar los estereotipos y prejuicios que sufre este colectivo sino que también deberemos de formas a todos los miembros relacionados con el niño y a la propia persona en cuestión con Síndrome de Down si queremos asegurar un crecimiento de sus potencialidades y de su persona. En definitiva, todo me hace pensar de que el colectivo necesita de un campo de intervención nuevo acorde a sus necesidades reales y que no este centrado tanto en sus dificultades, pues verdaderamente la motivación y el desarrollo son aspectos que nos conducen a mayores beneficios y donde solo diversos profesionales como educadores sociales, trabajadores sociales, psicólogos sociales, etc., podrán lograr una verdadera aceptación e integración de ellos por parte y hacia sociedad.

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