lunes, 21 de diciembre de 2009

"Todos expuestos a la desadaptación"

Son muchas las situaciones a las que nos exponemos a lo largo de la vida a sufrir incomprensión. Incomprensión que nace de haber sufrido ciertas circunstancias que nos han incapacitado o que simplemente no hemos realizado de la manera más utópica posible.

A lo largo de nuestro paso por esta vida luchamos por diversas batallas en las que el resultado no nos he beneficiosos o no es el que esperábamos tener. Pero las batallas no siempre se pueden elegir donde lucharlas y en ese sentido, no se ha de luchar solo donde se quiere luchar y se puede ganar sino donde tiene que lucharse aunque no nos guste. Y es precisamente estas, las circunstancias y situaciones que recordaremos cuando echemos la mirada atrás en nuestras vidas. Recordaremos que todos a lo largo de estas hemos superado ciertos aspectos que se nos enfrentaron y los cuales superamos con valentía.

Cuando digo que todos estamos expuestos a la desadaptación, es todos, pues lo que forja el carácter de las personas son precisamente estas situaciones o batallas que no elegimos luchar y las cuales siempre aparecerán, siendo solo la forma de lucharlas lo que marcara un antes y un después.

Las sociedades de hoy, en ese sentido, no se arriesgan y no luchan ciertas situaciones. La moral consecuente de un mercado capitalista nos dista en pelear solo las batallas que se pueden ganar, dando como imposibles aquellas por las que hay que superar ciertos miedos para conseguirlas. Esto ha variado nuestro comportamiento, un comportamiento de inconformancia, donde muchos lucharon por los derechos que tenemos hoy, hacia un comportamiento de conformidad hacia el sistema y sus valores impuesto, donde reina a su vez una desaparición de lo que representa la verdadera esencia del ser humano y por los que tantos lucharon en el pasado. Aspectos como el valor y la liberad, que juntos nos enseñaron grandes cosas cuando decidimos superar nuestros miedos y enfrentarnos a batallas que no tenían una gran posibilidad de éxito o que requerían un esfuerzo.

Bajo este aspecto nos encontramos hoy, bajo ese aspecto no luchamos por ciertos colectivos de personas que no tienen un alto grado de éxito por una manipulada comparación de esfuerzo-recompensa que rige nuestras vidas y por esos aspectos abandonamos a nuestros semejantes pero que por circunstancias en la vida no tuvieran la oportunidad de elegir sus propias batallas que luchar. Pues a los miedos señores lectores que existen en la vida, siento decir, que tendríamos que añadir otro miedo. Un miedo ha echar la vista atrás y sentir que no hemos sido valientes, un miedo que no nos dejo luchar donde teníamos que luchar y solo hacerlo donde se podía ganar, un miedo que nos recorre el cuerpo y que nos hace sentir que no hemos hecho nada perceptible en nuestras vidas.

1 comentario:

  1. Buena reflexión Marco. Te reitero lo que ya te he comentado en otras entradas de revisar lo que escribes antes de publicarlo, desde el punto de vista de la expresión, pero también por la ortografía y gramática que en esta entrada "se te han pirado" un poco. En relación (un poco colateral) con el tema que reflexionas estoy releyendo ahora un libro (no muy tocho y de fácil lectura) que se llama "La corrosión del carácter" de Richard Sennett y que te recomiendo. Jose

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