miércoles, 30 de diciembre de 2009

OCASO “un futuro libro”

Digamos que a lo largo de nuestra existencia vemos la necesidad de ser reconocidos, de ser considerados como uno más, de estar adaptados en todos los ámbitos de nuestra vida, desde nuestro propio grupo de iguales hasta nuestro propio trabajo. Sin embargo ese proceso que tenemos que llevar a cabo para conseguirlo es un arma de doble filo.
De doble filo porque muchas de las acciones que realizamos en este mundo son conducidas por dicho sentimiento de permanecer como igual y muchos nos conducen a la larga a conductas que desencadenan la desadaptación.
Tu primer cigarro o cualquier prueba de otra droga, actos delictivos con tus amigos, la primera vez que bebes, etc., todas son ejemplos de acciones que marcaran nuestra vida y destino y que podrían ocasionar situaciones de desadaptación.

De doble filo, como digo, porque realizamos acciones para adaptarnos y ciertas acciones pueden llevarnos hacía todo lo contrario. Pues señores la vida es como la concepción de la familia. Lo que consideramos familia es más que una idea, unos vienen y otros se van e incluso algunos amigos por ciertas circunstancias son concedidos como parte de la misma. Y al igual que la vida, la familia, todas las acciones que realizamos en ellos tendrán una respuesta por naturaleza.

Pocas cosas, como estas acciones, tienen tanta repercusión en nuestras vidas. Se puede destacar otras como la lectura de un libro, pero sin embargo siguen siendo acciones que no son tan importante por no ser reciprocas. Sin embargo la lectura es capaz de cambiar nuestra manera de ver las cosas y, al igual que estas acciones, modificar nuestra manera de ser. La lectura y la escritura son acciones que verdaderamente nos conducirán a encontrarnos a nosotros mismos, pero a mi pesar, al igual que nuestras acciones son manipuladas y conducidas por muchos agentes, la escritura y la lectura ha sido igualmente controlada y manipulada como tantas cosas. Hoy pensamos que la escritura se escribe con la cabeza para conseguir el éxito u otros fines, pero la realidad es que los grandes escritores lo hacían de diferente forma. A mi parecer se debía escribir con el corazón y luego darle forma con la cabeza. Si aprendiéramos esto tan sencillo aprenderíamos a expresarnos y quizás tantas acciones que realizamos y que nos son perjudiciales, no nos resultarían tan significativas y quizás estaríamos menos expuestos ha situaciones de desadaptación porque nos moveríamos de forma más autónoma y no tanto como nos distan los demás.

No dejemos de olvidar que la adaptación y el proceso que conlleva es un arma de doble filo, ya que al igual que la adaptación produce aspectos positivos en nuestra identidad y el rol que jugamos, también en contextos diversos produce todo lo contrario.

Muchos escritores han hablado de la concepción de la libertad y pocos verdaderamente han conocido la verdadera magnitud de esta palabra. Y es pues el nivel de elección que tenemos en nuestras acciones lo que determinara la magnitud que tiene dicha concepción. Pues cuanto más nos creemos libres, mas somos esclavos de cómo nos ven y es un sentimiento que nos conduce al fracaso. La plena libertad no existe, no seamos utópicos, ya que existen reglas, sin embargo si existe el deseo de serlo y la capacidad de darle forma a nuestra propia libertad. Y aunque la desadaptación sea necesaria y positiva debemos tener en cuenta que por ser libres no significa que nos comportemos como tal, que por poder tener el poder de elección no significa que actuemos de forma autónoma y libre. Y que verdaderamente creamos que hay que ser consecuentes con nuestras acciones, lo que nos dirá todo lo que queremos saber de nosotros mismos, sin guiarnos por sentimientos de ser reconocidos por los demás hacía fines que puede ser que sean perjudiciales para nosotros y otras personas.

Digo todo esto porque muchos escritores habrán escrito sobre la adaptación, pero pocos nos hablan de su magnitud, de su fuerza, de que como ciertas acciones que van encaminadas hacía la consecución de la adaptación pueden significar el éxito o el fracaso en nuestras vidas. Y al mismo tiempo como seguir otros medios como la escritura o la lectura pueden reforzar nuestra identidad y ayudarnos a seleccionar las acciones que sean propicias y cuales no para no nosotros.

Se por propia experiencia que ciertas acciones en circunstancias diversas y diferentes de las que estamos acostumbrados pueden llevarte en muchas momentos de tu vida a reconsiderarte un papel en este mundo, debido a la incomprensión que se sufre por dichas situaciones. Pero se debe aprender que nuestras acciones, aunque tienen su repercusión, no deben ser dueñas de nuestras vidas.

1 comentario:

  1. Buenas reflexiones Marco. ESta entrada está más currada, más modulada. No se si está escrita con el corazón, pero si está revisada por la cabeza. Sigues por buen camino. Jose

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