Hoy, martes 2 de marzo, hemos desarrollado el seminario de artes marciales. Sobre dicho seminario me gustaría realizar varias aportaciones que sin duda me han encantado hacer.
Un aspecto claro es que las imagen de las artes marciales esta simplificada y transformada al lado negativo del mismo. Se le achacan concepciones de violencia y se olvida su origen, su esencia. Una esencia donde en la mayoría de estas artes fue creada para la sensibilidad con la naturaleza, para encontrar la paz interior y reencontrarnos con nuestro propio yo en su significado más puro.
Cierto es que a las artes marciales se les ha dado una función violenta, una función para quitar vida, pero al igual que todo en este mundo nace del instinto de supervivencia, como sistema de protección y es el ser humano el que le da un significado propio negativo. En dicho sentido es lamentable ver a las artes marciales con una única visión de defensa, ya que solo es una parte. Olvidamos que ciertas artes nos ayudan a encontrarnos a nosotros mismos y nos ayudan a sensibilizarnos con la naturaleza, los mismos individuos que en ella se integran y al mismo tiempo encontrarnos a nosotros mismos.
Lo cierto es que existe un mundo interno y una espiritualidad, donde las artes marciales ocupan un papel importante como expresión de esa espiritualidad propiamente dicha. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de la historia muchos pueblos han buscado esa conexión con la naturaleza, esa conexión con la espiritualidad y con el mundo interno que todos los seres humanos tenemos. Estos niveles de conocimientos de nosotros mismo, son tan increíbles que el conocimiento de nuestro cuerpo es excedido a otro mundo. Un mundo que nos hace hacer cosas que nunca pensábamos que éramos capaces.
Las bases de estas artes nos ayudan a vivir en la vida y es cierto que e vivido en mis carnes la percepción más letal y negativa de la utilización de estas artes, pero también es cierto que he llegado a conocer el cuerpo hasta un punto incomprensible que me llevo a conocerme a mi mismo. Lo que me llevo a transformar mi ira en creatividad y a día de hoy abandonar un mundo absorbido por el horror y recuperar la esencia bondadosa del ser humano. Estas artes me ayudaron a aceptar mi agresividad para seguir viviendo y trabajando para seguir creciendo, por lo que les debo mucho.
Sin embargo lo difícil es quitar las etiquetas y de la misma forma estas artes han sufrido un etiquetamiento de violencia por la sociedad, lo que hace que no aprovechemos la filosofía de sus bases que tan útiles nos serían. Como en todo conocimiento y aprendizaje es necesario en ese aspecto hacer desaparecer esas etiquetas para abrirnos a un nuevo conocimiento, ya que primero hay que abandonar lo que crees que sabes para abrirte a las nuevas experiencias. Todo ello nos transpolara a una dimensión que desconocemos en este tipo de artes, conduciéndonos a una dimensión espiritual donde encontraremos quienes somos. Pero no solo nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, sino que nos ayuda a conocer a los demás, a meternos dentro de los que nos rodean y convertirnos en un ser único, cambiando la concepción del tu y el yo por el de nosotros y somos. En dicho sentido necesitamos un espacio de armonía, un espacio interior y meditación que nos proporciona las artes marciales.
Otro aspecto es que las artes marciales no dan un mensaje violento. Las más puras artes marciales nos muestran que la huida no es la solución, ya que el problema viene detrás y que además responder a la violencia con violencia nos acarrea peores consecuencias. Estas artes nos muestran que pudiendo hacerlo, no lo hacemos, ya que lo que se especifica es un espíritu de servicio que hace al ser humano más flexible y con mayor sentir de su cuerpo, al contrario de lo que se pienso sobre su función equivocada.
Por último señalar algo que dijo el conferenciante muy importante que he querido dejar para el final. “Los videojuegos son fabulas”. Para los que viven las guerras los videojuegos no reflejan la realidad. Con estos videojuegos se pierden las emociones que conllevan la guerra, desde las más detestables como la muerte hasta la menos como la hermandad que se crean entre los soldados. Esto esta llevando a que los jóvenes de hoy pierdan sensibilidad, pierdan las emociones tan negativas que acarrean la guerra y lo que mas duro me resulta decir, perder y olvidar a todos los hermanos que cayeron por un ideal superior a nosotros mismos, pues lo que están allí no luchan por razones simples económicas o políticas, luchan por el que esta a su lado, por aquel que considera su hermano.
Marco como es habitual elevas el nivel de reflexión. Con el seminario sólo pretendíamos ofrecer un modo original y nuevo de afrontar el estres y los conflictos que puede acarrear el trabajo de educador o trabajador social. Creemos que este objetivo se cumplió en general. Y con aportaciones como tu entrada, basada en un conocimiento y experiencia más profundos del tema, confirmamos que programar este seminario ha sido algo adecuado. Jose
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