Verdaderamente ahora se que puede hacerte sentir desadaptado y no es el sentimiento de no sentirte como los demás, sino el sentimiento desesperanzador de uno mismo.
Puede pensar que todo te va bien, que todo te va a ir conforme a tus deseos y que nunca te vas a sentir solo, pero un día puede que ocurra que te ves atrapado en arenas movedizas. Que algo te salga mal, luego otra cosa y luego otra y te ves atrapado sin poder salir de esa situación, como en las verdaderas arenas movedizas.
Puede ser que no lleguemos a tal punto, puede ser que perder el trabajo, que te deje la novia o que descubras una enfermedad sean hechos a los que sabemos que estamos expuestos pero que nunca nos pasaran. Pero lo cierto es que a veces puede ocurrir y que cuando te pasan en un limitado tiempo todas secuencialmente piensas que pronto ya no habrá más amaneceres, que tu corazón ya no se vez capaz de retornar al pasado para poder afrontar lo que venga en el futuro.
En dicho sentido, vives en un ocaso, un ocaso que todos podemos llegar a vivir, pero que como lotería que es, le toca a unos pocos, los cuales sufren el desasosiego de la soledad y cuya única solución es afrontar lo que le ha tocado vivir con valentía e incomprensión.
El ocaso de la vida se decide como afrontarlo y al igual que el fin de todas las cosas, podemos afrontarlo con valentía y ser amados y recordados o quedarnos en el olvido. De ello depende como afrontamos en circunstancias que transcurren los diversos hechos que sufrimos.
No es fácil pedir ayuda o decir la verdad cuando puedes hacer sufrir a los demás. El hecho de que oculten enfermedades u otros acontecimientos negativos y que hagan como no pasa nada o mientan en su recuperación o que ya lo han superado a sus seres amados es totalmente comprensible. Y es porque cuando estamos en las arenas movedizas, no queremos arrastrar a nadie con nosotros. De ahí que pedir ayuda sea tan difícil, fuera de toda duda simplista de orgullo.
Por todo ello debes vivir con valentía. Pero no vivir tus días como si fueran las últimos, ya que es una expresión equivocada. Debes vivir tus días como si fueran el primero.
Mientras que los últimos nos sentimos atrapados por todo lo que no hicimos y lo queremos hacer, en el primero vemos la vida con ilusión y no somos capaces de ver cuantas circunstancias hermosas se entrometerán en nuestras vidas.
Vivir como el último día es asumir que algo se acaba y esto no es nada bueno, mientras que vivir como el primero nos da la oportunidad de volver sobre nuestros pasos y hacer todo aquello que no nos atrevimos con ilusión.
A veces vives ese amanecer y no te das cuenta de cuanto le espera al día, de cuanto le espera a la vida y es porque tenemos miedo de equivocarnos y que aparezca el ocaso. Verdaderamente el ocaso es inevitable, solo que no debemos dejar que sea dueño de nuestras vidas, sino que debemos ser merecedores de nuestros amaneceres y ganarnos el siguiente, luchando por no hundirnos en las arenas movedizas cuando nos topamos con alguna.
Recuerda:
“Vive como si fuera el primer día y afronta los obstáculos como si fuera lo último que haces”.
“Es más fácil apreciar la soledad, que ver que no estas solo”.
“Las cosas buenas son menos destacables que las malas”.
Buena entrada, muy bien redactada. Ten cuidado que en la últimas entradas te vas escorando hacia temas que tal vez deberían ser más propios de un blog personal que de un portafolios electrónico sobre "Intervención", pero de momento esto no es muy exagerado. Yo no se si tú lo notas, pero creo que la calidad (en general y sin tener en cuenta el último comentario) de tus entradas en el blog es cada vez mejor. Jose
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