miércoles, 11 de noviembre de 2009

Clase del 10 de noviembre


La clase del 10 de noviembre ha sido sin duda la más provechosa de todas las clases que he tenido hasta el momento en esta asignatura. No quiero menospreciar la importancia de otras, pero sin duda, esta clase, me ha reforzado muchos conocimientos que me han acercado a la comprensión de la concepción sobre la desadaptación y todos sus aspectos significativos.

La clase empezó con aclaración de dudas, hablando sobre la marginación, pero cogió un rumbo que apoyo mucho los conocimientos de mi persona. Pude observar la importancia en todo momento del conocimiento de uno conceptos, ya que sería necesario un vocabulario y lenguaje común para trabajar. Pero, lo que me resulto más gratificante, fue analizar los diferentes factores de exclusión social, ya fueran laborales, económicos, residenciales, educativos, personales, relacionales y sociopolíticos, y posteriormente analizar y reforzar los contenidos sobre los referentes de la desadaptación social (normativo, actitudinal, interaccional y cultural).
Sobre algunos de estos aspectos centraré varias curiosidades y reflexiones que me gustaría compartir con vosotros a lo largo de esta entrada.

En primer lugar destacaría la importancia de los estudios. Esta importancia recae en la cadena secuencial de a mayor formación, mayor nivel de empleabilidad y la exclusión social es menor. Todos los seres humanos vivimos en una sociedad en perpetuo cambio donde la adaptación al mundo laboral tiene un importante papel en nuestras vidas. Y aunque no podamos asegurar que teniendo estudios, tengamos un trabajo esperándonos en la calle, lo que si es cierto es que con estudios hay puertas que se abren a diferencia de los que carecen de formación. La vida es un caos, en el que nosotros estamos obligados a adaptarnos si queremos sobrevivir y aunque uno no se decidan las batallas, el terreno y las armas, si podemos estar preparados con todos los medios disponibles para que no nos sorprenda las circunstancias de la vida.
Todos somos susceptibles de caer en exclusión, ya que incluso con 45 años pueden despedirte de una empresa y verte con la impotencia de ver una prioridad que favorece a seres humanos mas jóvenes y con menos experiencia, dificultando, así mismo, la propia reinserción social tras el despido. Y con todo ello quiero decir, que aunque exista una predisposición de riesgo social en ciertos colectivos, todos en los diversos ámbitos de nuestra vida, estamos enmarcados en un contexto donde las continuas trasformaciones no nos priva de ser individuos en riesgo social.

Otro aspecto que me llamo la atención fue sobre el factor económico, en concreto sobre la economía sumergida. Muchas personas ven con buenos ojos este tipo de economía que resulta muy beneficiaria económicamente a corto plazo. Y digo a corto plazo, porque al igual que muchas cosas nada dura para siempre y es posible que aunque se lleve muchos años haciendo trabajos fuera de la legalidad, en poco desaparezcan. Mi postura es firme en este aspecto, ya que no podemos engañarnos a nosotros mismo viendo esto como positivo, porque hay que luchar con esto. La economía sumergida nos perjudica a todos, a todos lo que con el sudor de nuestro esfuerzo hemos luchado por conseguir trabajos dignos. El trafico de drogas, armas, etc., son algunos ejemplos de esta economía sumergida, la cual debemos combatir y aunque muchos no quieran participar, al menos debemos respetar la actitud de otras personas que dan la vida por hacer de nuestro entorno un contexto más seguro y regido por unas normas legales.

El tercer aspecto ha destacar, son las barreras lingüísticas. Una persona de nacionalidad china quizá no tenga tantas barreras en Japón o cualquier punto territorial asiático, sin embargo la distancia cultural y lingüística hace que en España si existan ciertas barreras que le dificultan su integración, reforzando y aumentando su nivel de riesgo social e exclusión. Nuestro origen a determinado estas barreras, pues poniéndonos como ejemplo los españoles, tenemos similitudes con países de Sudamérica por su cultura hispana. Lo mismo que pasa con birmanos, ingleses y americanos, donde sus culturas están muy conectadas y arraigadas por un referente común, por el cual disminuye su riesgo social por barreras lingüísticas.

El cuarto aspecto y uno de los más significativos apreciados ese día, fue comprobar que los detonantes o factores de exclusión social son desencadenantes, pero que así mismo las soluciones también lo eran. Esto me llevo a apreciar que sin duda las mejores soluciones son las que una vez aportadas al colectivo, desencadenan por sí solas la mejora de otros aspectos y ámbitos de la vida de la persona. De ahí que entendiera que la mayoría de veces es mejor proporcionar los recursos para la solución que la propia solución en bandeja de plata.

Tenemos que darnos cuenta que los factores externos no siempre resulta fácil de solucionar, pero que los factores internos son las mayorías de veces mucho más correosas y difíciles de tratar, es decir, que en los factores personales siempre es más difícil de intervenir. Y esta dificultad reside en la esencia del ser humano, es decir, que todas las personas somos únicas y diferente y como resultaría imposible hacer intervenciones a nivel individual, la mayoría de veces las intervenciones no se adaptan al individuo, sino a una generalizada mayoría con el mismo problema pero consecuentemente diferente.

Sin duda, todos los factores son importantes y digo esto porque llegue a la conclusión de que si verdaderamente, a lo largo del transcurso de la asignatura, queremos entender todos los colectivos, será necesario conocer donde reside su riesgo social y exclusión social, que factores de cada ámbito pueden jugar un papel importante en su desadaptación. Por ejemplo conocer que a mayor red social mejor será la adaptación y menos el riesgo social, es un hecho comprobado en nuestras vidas, cuando las circunstancias nos hacen dar un paso atrás y son ese circulo cercano de personas quien nos ayuda a que no nos caigamos.

Por último, hablar de los referentes. Muchas han sido las discusiones que he tendido con mi compañero de clase sobre este aspecto, para darme cuento ha estas alturas de que ambos estábamos equivocados. Nuestra discusión estaba centrada en los referentes normativos y culturales, pero primero me gustaría hacer la apreciación de diferenciar que mientras en el normativo residen las cargas de culpa en la persona, en el interaccional residen por igual en el entorno y la persona. Volviendo a la discusión, pude darme cuenta de que el referente normativo no era lo que yo pensaba, ya que no veía que no se eligiera ir en contra de lo que eliges y en este caso las normas, y que en el propio referente cultural siempre eliges ir en contra de la cultura dominante. Esa diferenciación en los dos, sobre tener la oportunidad de elección y no, es lo que me hizo rectificar mis conocimientos sobre la desadaptación social.

1 comentario:

  1. Marco me alegro de que la clase te resultase provechosa. Espero que podamos mantener el nivel. Con respecto a tu entrada solo puedo apreciarla muy positivamente y animarte a seguir en esta línea de trabajo y reflexión. Jose

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